martes, 21 de noviembre de 2017

"ATERRADOS" SE ESTRENA EN LA ARGENTINA EL 8 DE MARZO DE 2018

(Información de prensa) Están en tu casa... y te están observando. Aterrados (Argentina, 2017) se estrena comercialmente el 8 de marzo de 2018. La película de terror, escrita y dirigida por Demián Rugna, está protagonizada por Maxi Ghione, Norberto Gonzalo, Elvira Onetto, Demian Salomón, Agustin Rittano y George Lewis. 


Gente que desaparece sin dejar rastros, muertos que vuelven de sus tumbas, voces que se escuchan en los drenajes de agua, entes invisibles que asesinan personas, movimientos magnéticos que no tienen explicación. Albreck, Jansen y Rosentok son los investigadores de estos fenómenos extraordinarios que confluyen en un mismo barrio. 


El comisario Maza será quien trate de dar una explicación coherente y colaborará con la investigación de estos profesionales. Una investigación que pronto implicará poner en riesgo sus propias vidas, una investigación que abrirá las puertas a un nuevo mundo. Un mundo en donde tenebrosas criaturas navegan en la oscuridad alimentándose de energías insanas como el odio, la envidia y el egoísmo. 


Aterrados aborda el terror con temáticas universales: lo sobrenatural, el misterio y lo macabro viajan juntos sin pérdidas de tiempo. El filme está basado libremente en el cortometraje Tienen Miedo, que el propio director realizó hace más de 15 años. 


Aterrados fue estrenado en la edición pasada del Morbido Film Fest 2017, el Festival Internacional de Cine Fantástico de la ciudad de México, ganando el premio homónimo.

"EL IMPLACABLE", CON JACKIE CHAN Y PIERCE BROSNAN, SE ESTRENA EN LA ARGENTINA EL 7 DE DICIEMBRE

(Información de prensa) Nunca presiones demasiado a un buen hombre. El implacable (The Foreigner, China/Reino Unido, 2017) se estrena en la Argentina el 7 de diciembre. El thriller dirigido por Martin Campbell, está protagonizado por Jackie Chan, Pierce Brosnan y Michael McElhatton. 


El implacable cuenta la historia de un humilde dueño de un restaurante londinense Quan (Chan), cuyo pasado ya enterrado emerge en una revancha cargada de venganza al perder a la única persona que le queda –su hija adolescente- en un acto de terrorismo con motivaciones políticas. 


Mientras busca a los responsables, recurre a la ayuda del viceministro irlandés (Brosnan), un ineficiente funcionario del Gobierno quien se verá afectado por su propio pasado turbio. 


Así comienza un juego del gato y el ratón con tinte político entre Quan y Hennessy, quienes deben confrontar su pasado mientras intentan identificar a los escurridizos asesinos. 


“Esta película trata de afrontar los demonios de uno mismo”, dice el productor Scott Lumpkin. “Trata de justicia; de pagar un precio por tus acciones. Quan lucha con las tragedias de su pasado; lucha con su historia, y eso es suficiente. Está preparado. Es tiempo de darles su merecido a todos a aquellos que han hecho daño a los demás. Y de eso trata esta película en realidad”. 


La historia de El implacable, los temas y la historia en sí misma, es una reflexión un tanto inquietante del frágil mundo en que vivimos. 


Los personajes retratados por Chan y Brosnan son ejemplos interesantes de las complejidades de vivir en una sociedad global donde la creencia puede convertirse en acción sin tener en cuenta las consecuencias.

"TODO LO QUE VEO ES MÍO" SE ESTRENA EN LA ARGENTINA EL 7 DE DICIEMBRE

(Información de prensa) Marcel Duchamp. Buenos Aires. 1918. Todo lo que veo es mío (Argentina, 2017) se estrena comercialmente el 7 de diciembre. La película de Mariano Galperin y Román Podolsky está protagonizada por Michel Noher, Malena Sánchez, Julieta Vallina, Luis Ziembrowski, Guillermo Pfening, Julia Martinez Rubio, Ivan Moscher, Gaspar Pouye y Francisco Garamona. 


En 1918 y con algo más de treinta años, Marcel Duchamp ya es conocido en Nueva York y París por una obra irreverente y provocativa que terminaría revolucionando el arte del Siglo XX. 


A mediados de ese año, ante el agravamiento del clima bélico que tiene en vilo a los Estados Unidos por su participación en la Primera Guerra Mundial, Marcel decide tomar distancia y parte desde Nueva York hacia un destino más sereno y pintoresco: la ciudad de Buenos Aires, en Argentina. Lo acompaña en la aventura su amiga Yvonne Chastel, una joven artista que, como él, frecuenta las vanguardias de la época.


Luego de cruzar el océano en una travesía de casi un mes de duración, la joven pareja llega a Buenos Aires y se instala en un austero departamento del centro. Marcel comienza a tomar notas para sus futuros trabajos artísticos y en sus ratos libres -que no son pocos- juega al ajedrez. 


Junto a Yvonne recorren las calles de la ciudad y disfrutan de la comida sabrosa y abundante. En algunas ocasiones se suma a los paseos Katherine Dreier, gran amiga de Marcel, que también se encuentra en Buenos Aires como corresponsal de una revista neoyorquina. 


Pero al cabo de algunos meses, la atmósfera cerrada de una sociedad periférica no muy abierta a las ideas y las costumbres de la modernidad, cambia los planes de Marcel e Yvonne y los lleva a tomar caminos diferentes. 


¿Qué hizo el creador de los famosos readymades en esa ciudad que por entonces comenzaba a despertar al mundo? ¿Cuánto influyó en sus creaciones posteriores esa voluntaria estadía en tierras tan alejadas de los centros de la vanguardia artística? 


Ambientada en la Buenos Aires de principios del siglo XX, Todo lo que veo es mío reconstruye, cien años después, una de las etapas menos conocidas del gran artista francés y nos da pistas para entender por qué escribió poco antes de regresar a Europa: “Cuando nos volvamos a ver habré cambiado muchísimo”.

miércoles, 25 de octubre de 2017

EL SEDUCTOR: CASA DE MUÑECAS

El seductor. Directora: Sofia Coppola. Protagonistas: Colin Farrell, Nicole Kidman, Kirsten Dunst, Elle Fanning, Oona Laurence, Angourie Rice, Addison Riecke y Emma Howard, entre otros. Guión: Sofia Coppola, basado en el guión cinematográfico de El engaño (1971), de Albert Maltz e Irene Kamp, sobre la novela The Beguiled de Thomas Cullinan. American Zoetrope / FR Productions. EE.UU., 2017. Estreno en la Argentina: 26 de octubre de 2017. 

Gótico sureño. Así se llama al subgénero literario estadounidense con serias fijaciones alrededor de lo monstruoso, entendido como la resultante del cruce entre la melancolía, la soledad interna y un entorno donde mandan el verde mustio, el gris y la niebla. La sensación de extrañeza elevada a la categoría de arte. Una dosis de horror que prescinde de lo sobrenatural porque le alcanza y le sobra con la exploración de la naturaleza humana. 

Estamos en el condado de Virginia, en 1864, con los cañonazos postreros de la Guerra de Secesión sonando como asordinado telón de fondo. En la enorme casona que funciona como escuela de señoritas para las futuras damas sureñas, conviven cuatro niñas vírgenes, una adolescente en llamas y dos adultas algo quemadas. Solas y abandonadas. En tensa armonía hasta que aparece un soldado del norte. Se trata, obviamente, de un enemigo. De un enemigo herido. Pero, sobre todas las cosas, de un hombre. 


¿Juego del gato y las ratoncitas? ¿Juego de las gatas y el ratoncito? La oscuridad que se esconde tras las rosas rococó rosadas es el anuncio del martirio. La exploración del deseo sexual femenino (desde el despertar hasta la supresión, pasando por la concreción y la represión) revienta el imaginario pacientemente construido sobre la culpa que sermonea el deber cristiano. En esta alegoría religiosa, la atracción del opuesto es proporcional al peso de la tentación y a los costos de morder la manzana. 


En El seductor (The Beguiled), todos seducen y se dejan seducir. Todos engañan y se dejan engañar. Lo que se vive entre esas paredes algo mustias es una doliente puesta en escena. La procesión real va por dentro. Y cuando caigan las máscaras, la violencia se esparcirá como reguero de pólvora, dinamitando los cimientos de la convivencia. Dejando a un costado sus civilizadas pieles de cordero, los lobos se atacarán a dentelladas secas y calientes, que es cómo se logra sobrevivir en cualquier guerra. 


Más que una remake de la película El engaño (1971), dirigida por Don Siegel y protagonizada por un joven Clint Eastwood, El seductor de Sofia Coppola es una reescritura de la trama original (basada en una novela de Thomas Cullinan) desde una moderna perspectiva de género, donde la mirada es el detonante para abordar la tramitación de las pérdidas en las diferentes etapas del desarrollo madurativo femenino. Instancias que nos hablan de brutales castraciones físicas y emocionales, nacidas con la pérdida de la inocencia y llevadas al paroxismo con la pérdida de la juventud. Arrebatos de una femineidad sensual y salvaje, bucólica y tenebrosa. Siempre al mando, siempre agazapada, a la espera del zarpazo decisivo y final. 
Fernando Ariel García

viernes, 20 de octubre de 2017

THOR: RAGNAROK: CRECER Y CAMBIAR

Thor: Ragnarok. Director: Taika Waititi. Protagonistas: Chris Hemsworth (Thor), Mark Ruffalo (Bruce Banner / Hulk), Tom Hiddleston (Loki), Cate Blanchett (Hela), Idris Elba (Heimdall), Jeff Goldblum (Gran Maestro), Tessa Thompson (Valquiria), Karl Urban (Skurge, el Ejecutor), Taika Waititi (Korg), Rachel House (Topaz), Tadanobu Asano (Hogun), Ray Stevenson (Volstagg), Zachary Levi (Fandral), Clancy Brown (voz de Surtur). Participación especial de Anthony Hopkins (Odín), Benedict Cumberbatch (Doctor Strange), Scarlett Johansson (Viuda Negra) y Stan Lee. Guión: Eric Pearson, Craig Kyle y Christopher Yost, basado en distintos cómics Marvel, principalmente las aventuras de Thor a cargo de Stan Lee, Jack Kirby, Larry Lieber, Roy Thomas y John Buscema; y la saga Planet Hulk, escrita por Greg Pak y dibujada por Carlo Pagulayan y Aaron Lopresti. Marvel Studios. EE.UU., 2017. Estreno en la Argentina: 26 de octubre de 2017. 


“De eso se trata la vida, Loki. De crecer y cambiar”. Palabras más, palabras menos, esto le dice el Dios del Trueno a su medio hermano en uno de los momentos más introspectivos de Thor: Ragnarok, tercera entrega de la saga nórdica de la Casa de las Ideas. Y de eso se trata la película de Taika Waititi, de crecer y cambiar. Para dejar establecido el nuevo status quo de este rincón mitológico del Universo Marvel antes de dar el paso que lo meterá de lleno en Avengers: Infinity War


Crecer significa aceptar aquello que uno es sin negarse a los cambios que nos permitirán ser aquello que debamos, podamos y queramos ser. En lo formal, queda establecido que el Universo Cinematográfico Marvel es un lugar dirigido por las leyes de la comedia superheroica. Dejando las sombras pretenciosamente ominosas para DC, cuando la hecatombe venga asomando por estos lares, lo hará replicando el humor físico de Buster Keaton, la mirada sarcástica de Groucho Marx y la sangrante épica shakesperiana. Una gran síntesis del estilo Marvel, como la de Led Zeppelin sonando cual Wagner para la carga final de las valquirias. 


Cambiar, por su parte, significa aprender a seguir después del fin del mundo. Que no por nada esta película se llama Thor: Ragnarok, el nombre que la mitología nórdica reserva para (justamente) su fin del mundo. Las implicancias externas de esta aseveración son lo de menos (aunque permitirán algunas de las escenas más lujuriosamente vistosas de toda la filmografía marvelita, con una cuidadosa estética que remite al tratamiento de masas tal como lo entendía la pintura renacentista), porque lo que pasa internamente es lo que hace que este filme de aventuras sea también una gran cinta filosófica sobre el sentido de la existencia. 


Queda claro que estamos ante una Épica con mayúsculas, el cierre definitivo de una etapa majestuosa para avanzar hacia el terreno de una nueva era poblada de desafíos e interrogantes. Habrá que esperar para ver qué se construye de aquí en más, por eso (tal vez) resulte tan disfrutable la vuelta de página que le toca en destino a cada quién. Más que justificada la duración, la divergencia argumental hacia otros mundos, los desarrollos individuales de Thor, Loki, Hulk, Valkiria, Odín, Los Tres Guerreros, Heimdal, Skurge, el Gran Maestro, Topaz (completa recreación del personaje terciario del cómic Werewolf by Night) y, reinando sobre todo y sobre todas, Hela, brutal composición de Cate Blanchett que hace de la Diosa de la Muerte una hembra en celo, un explosivo cóctel de sexualidad y dolor. Lo que se dice, una verdadera femme fatale


El resto, un festín para los lectores de las historietas, que entenderán cada una de las referencias comiqueras, las menciones veladas (ni se les ocurra pestañear si quieren ver las citas a Man-Thing, Beta-Ray Bill, Bi-Bestia y Ares) y el doble estándar con que se aborda la idea de Universo: La interacción de los distintos personajes de las diferentes series; y la exploración cosmológica de la vida fuera de los confines espaciotemporales de Midgard. Ojo, que la emoción de ver al Hulk de Steve Ditko y de recorrer la Asgard de John Buscema, no les impida gozarse todo el resto. Y sí, como en cada película Marvel conviene quedarse hasta el final. 
Fernando Ariel García 

Marvelinks 
Agents of S.H.I.E.L.D. (1º temporada y 2º temporada
Daredevil (1º temporada

jueves, 19 de octubre de 2017

PENDEJA, PAYASA Y GORDA: LA VENGANZA ES COSA DE MINAS

Pendeja, Payasa y Gorda. Director: Matías Szulanski. Protagonistas: Mirta Wons, Flor Benítez, Ana Devin, Germán Tripel, Fernando Miró, Claudia Schijman, Macarena del Corro, Vicky Alsúa, Andrés Gil y Denise Yañez. Guión: Matías Szulanski. Afiche: Gabriel Altamirano. Música: Leo y Mateo Sujatovich. Kligger + Szulanski/Crescia. Argentina, 2017. Estreno en la Argentina: 19 de octubre de 2017. 

La culpa es del afiche. Cuanto más miraba ese laburazo de Gabriel Altamirano, más me imaginaba esa síntesis perfecta de cine bizarro, hiperviolento y pornosoft, con mucho humor negro, mala leche, acelere lúdico y shots de adrenalina. Intuía esos aires tarantinescos en los diálogos, los toques meyerescos de su estética barata y estridente. Si hasta respiraba esos aires de western barrial del conurbano, idónea ambientación marginal para situaciones marginales. 


No es que Pendeja, Payasa y Gorda no cumpla con las promesas que yo puse en ese afiche, es sólo que, aun estando bien (y, por momentos, muy bien), el afiche está mucho mejor que la película. Lo mejor de la trama original de Matías Szulanski no es lo que cuenta, sino cómo lo cuenta. En ese sentido, la premeditada fragmentación de su discurso temporal es el gran acierto narrativo del filme, yendo y viniendo en el tiempo para que el principio cierre de maravillas al final, como corresponde a un relato de amor y venganzas disfrazado de policial negro. 


La fusión de géneros, traducida a los códigos argentos, aprovecha hasta el último centavo el bajo presupuesto que está en el adn del cine clase B. Y en el camino, mientras resignifica pegadizas canciones viejas y pedorras, baja línea sobre los trasplantes de órganos y se planta con un discurso anticosificación de la mujer que ya quisieran para sí las organizaciones feministas. Porque la acción, la emoción y la ternura (como la brutalidad y la completa deshumanización) se articulan aquí en los cuerpos, las palabras y la testosterona femenina, haciendo que todas las mujeres vayan alternando sus roles de víctimas y victimarias. 


Película impulsiva, que avanza a pesar de todo porque avanza sobre todo, Pendeja, Payasa y Gorda tiene con qué plantarse ante cualquiera, pero no lo hace valer. Eso, o yo me pasé de rosca viendo el laburazo de Gabriel Altamirano. 
Ya lo dije. La culpa es del afiche. 
Fernando Ariel García

ANIDA Y EL CIRCO FLOTANTE: LUCHANDO CONTRA LA CORRIENTE

Anida y el circo flotante. Directora: Liliana Romero. Voces: Nicolás Scarpino (Fígaro), Gabriela Bevacqua (Anida), Alejandro Paker (Justine), Adrián Navarro, Fabio Aste, Diana Lelez, Tatiana Temerlin, Belén Piegari y Segio Paglieri. Guión: Liliana Romero y Martín Méndez. Diseño de personajes: Mauricio Fernández y Liliana Romero. Imageneers / Didafilm / Cinemadigital / Toma Virtual. Argentina, 2016. Estreno en la Argentina: 19 de octubre de 2017. 

Despixarizar el cine de animación argentino está muy bueno. Si se toma esta decisión para retomar la tradición de Quirino Cristiani (literalmente, hacer dibujos animados moviendo figuras de papel cortado), mucho mejor. Y si se le suman influencias pictóricas bernianas relacionadas con el mundo circense y la estética carnavalesca, yo (al menos) aplaudo de pie. Eso no quiere decir que Anida y el circo flotante sea una aceitada maquinita narrativa, pero sí que presenta interesantes consignas sobre la identidad y la memoria, bien resueltas bajo el formato melodramático del despertar del amor. 



Lenta por momentos y previsible por otros, la linealidad argumental queda notoriamente relegada ante la búsqueda (y concreción) de un universo visual fantástico, lleno de color, sugerente en sus formas y cargado de simbologías poéticas. Su impronta onírica parece apuntar hacia anacrónicos imaginarios anclados en riberas y puertos, particularmente aquellos conventillos costeros de La Boca vistos con la mirada fantasmagórica de la plástica social obrera. La relación de los cuerpos con el agua habla del ciclo de la vida, por supuesto, pero también linkea al accionar de la última dictadura, abriendo una puerta que el filme no termina de cruzar. 


El circo es una presencia constante, algo obvio en una película que se llama Anida y el circo flotante. Aquí es una especie de circo criollo gigante, una isla que brota de las entrañas de las aguas para ofrecer una única función a las poblaciones cercanas. Un circo al que le sobra belleza pero le falta sorpresa, el vértigo de una pista sin red donde la vida misma se juega en cada cabriola, en cada carta, en cada pase de manos. 


Sobre este mundo triste, decadente, agobiante, manda con mano de hierro una anfitriona despótica y cruel, Justine, carente de empatía con el prójimo. Lo opuesto de Anida, la chica que adivina el futuro porque desconoce su pasado. Hasta que el afuera (en forma de Fígaro, náufrago sensible) llegue hasta la isla flotante para romper, justamente, la aislación de la joven protagonista y la troupe de artistas prisioneros. Antes de que el circo vuelva a las profundidades físicas y metafísicas que le son propias. 


Si al final los personajes no quedan a la deriva es porque luchan denodadamente contra la corriente. A brazo partido. Y aunque salgan bastante golpeados, terminan ganando. 
Fernando Ariel García